—Señora, no puedo mantener la relación con Lorenzo.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer con la cirugía de Viviana? ¿Y con mi esposo? ¿Qué vamos a hacer nosotros? —Rosalina alzó la voz, clavándola una mirada penetrante: —Celeste, no puedes entrar en conflicto con Lorenzo. ¡Nosotros te apoyamos en el pasado! Aunque sea por nosotros, ¡debes estar bien con él!
Celeste frunció el ceño:
—Señora, usted también tiene una hija. ¿Dejaría que su hija fuera la amante de alguien?
Para ayudar a la familia Jiménez,