Después de darle su leche y croquetas, me senté en el sofá y encendí la televisión. Milo se subió a mi regazo y se quedó dormido.
Me quedé mirando la televisión, pero no estaba prestando atención. Mi mente estaba en todo lo que había pasado, en la renuncia, en los mensajes anónimos, en Rodrigo...
De repente, mi teléfono sonó. Lo miré, esperando ver un número desconocido, pero era un mensaje de Layla. " Ale, como estás?, decía el mensaje.
Me sentí aliviada al ver que era Lay