( Rodrigo)
Regina entró a mi oficina con su café en mano, con una sonrisa empalagosa. "Aquí está tu café, cariño", dijo, enfatizando la palabra "cariño" de una manera que me hizo sentir incómodo.
Me obligué a sonreír. "Gracias, Regina", dije, tomando el café de su mano. Ella se quedó allí, esperando que dijera algo más.
Suspiré profundo y hablé. "Regina, necesito hablar contigo", le dije, con una voz firme y seria.
Me acerqué a ella, intentando mantener una distancia segura. "Deja