Capitulo 58

‎El gato me miró con sus ojos brillantes, y me sentí un poco mejor. "Quizás todo había sido solo mi imaginación". Quizás estaba un poco estresada y necesitaba un descanso.

‎El gato continuó ronroneando y frotándose contra mí, como si estuviera disfrutando de las caricias. Me reí suavemente, sintiendo un poco de alegría en medio del estrés del día.

‎"¿De dónde saliste, pequeño?" le pregunté, acariciándole la cabeza. "Eres precioso, ¿quién es tu dueño? ¿Eres de aquí del edificio?"

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