Me desperté temprano, sintiendo un peso ligero en mi pecho. El gato estaba acurrucado a mi lado, todavía durmiendo. Sonreí, recordando la noche anterior.
Me levanté con cuidado para no despertarlo y me dirigí a la cocina a preparar café. Mientras esperaba a que estuviera listo, me asomé a la ventana. El día estaba soleado y prometía ser un buen día.
El gato apareció en la cocina, maullando suavemente como si estuviera preguntando dónde estaba su desayuno. Me reí, "Buenos