( Alexandra)
Me quedé sola en la habitación, el silencio era opresivo. La puerta se cerró detrás de Rodrigo, y el sonido fue como un golpe en el corazón, me sentí como si hubiera sido abandonada, como si no importara.
Me senté en la cama, mirando el lugar donde Rodrigo había estado solo unos momentos antes, la almohada aún estaba caliente, y el olor a él todavía estaba en el aire. Sentí un nudo en la garganta, y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos.
¿Por qué se había ido de repente? ¿Qué había pasado? La madre de Rodrigo... ¿estaba enferma? Sentí un dolor en el pecho, pensando en él y en lo que debía estar pasando.
La ansiedad comenzó a carcomerme. ¿Y si algo malo había pasado? ¿Y si no volvía? Las preguntas se acumulaban en mi mente, y no tenía respuestas.
Me levanté de la cama y comencé a caminar por la habitación, tratando de procesar mis pensamientos, pero no podía concentrarme, la incertidumbre me estaba consumiendo.
Me detuve en frent