No podía creer lo que estaba pasando, jamas pensé que Rodrigo vendría detrás de mi. Y me daría un beso.
"Tu eres mi problema Ana, desde el primer día en que llegaste a la empresa pertubaste mi vida y mi tranquilidad. No puedo dejar de pensar en ti ocupas todo espacio en mi cabeza, me estás volviendo loco".
Yo me quedé perpleja sin poder creer lo que estaba escuchando. No dije nada, estaba asimilando aún sus palabras, lo miré a los ojos en silencio, sin decir nada. En ese ínterin el se apoderó nuevamente de mis labios a lo cual mi cuerpo traicionero fue más rápido y correspondió al beso sin perder tiempo con la misma intensidad que el lo hacía.
Esta vez el beso fue largo y apasionado, su lengua viva fue adentrándose en mi boca buscando la mía, el cual tímidamente fue a su encuentro.
Nos alejamos un poco respirando agitadamente, ese hombre me había cautivado por completo, lo miraba embobada admirando lo guapo que era.
" Me gustas, Ana, sal conmigo en una cita". Me pidio acerc