( Rodrigo)
La noche de la inauguración estaba superando todas mis expectativas. El éxito no era solo financiero; era el reconocimiento de años de esfuerzo vertidos en esta nueva sede. Los socios estrechaban mi mano con un respeto renovado y las copas de cristal brindaban por un futuro brillante. Todo marchaba según el plan, hasta que mis ojos la encontraron a ella.
Había visto a Ana Montalvo con su ropa de oficina durante un mes, siempre impecable pero recatada. Sin embargo, la mujer que est