Capitulo 16
El día de la inauguración finalmente había llegado, envolviendo la ciudad en un aura de expectación. En la oficina, la jornada laboral transcurrió como un torbellino; los teléfonos no dejaban de sonar y los mensajeros entraban y salían con arreglos florales y confirmaciones de último minuto. Para cuando el reloj marcó la hora de salida, todos se habían marchado a toda prisa para prepararse. Yo hice lo mismo, sintiendo un cosquilleo de nervios en el estómago mientras conducía hacia el apartamento