Aisha se detuvo en seco gimiendo en voz alta antes de dar un paso atrás horrorizada.
Su corazón comenzó a latir frenético bajo su pecho.
Eso era lo que la hembra en la biblioteca había querido advertirle y ella no la había escuchado porque de ninguna manera se lo había esperado.
No tan pronto, mucho menos que la engañarán para ir allí.
—Aisha, piensa en el cachorro. Una vez que nos casemos y nos vinculemos los dos tendremos la fuerza para liderar, acabaremos con todos los que se atrevan a desafi