Kieran sostuvo al pequeño cachorro aferrándolo a su pecho embelesado con la criatura tan maravillosa que su compañera y él habían creado.
Ciertamente, no había tenido tiempo para disfrutar del embarazo de Aisha pero a partir de ese momento prometía estar en cada uno de los momentos con su hembra y sus cachorros.
Llevó a Asher hasta Aisha y ella lloró al ver a su cachorro.
Su piel delicada estaba enrojecida pero cuando sus párpados se abrieron pudieron ver el color exacto de su madre en ellos.
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