—¿Me trajiste todo lo que te pedí? —preguntó la hembra vieja sin siquiera girarse a mirarla.
Aisha terminó de entrar a su casa sin asustarse.
Ella conocía perfectamente los poderes de Gala, había presenciado muchas cosas en esa casa. Muchos lobos la evitaban, pues tenían miedo de lo poderosa que era aquella hembra, la bruja era de temer, sin embargo, ella ya la conocía demasiado bien como para saber que nunca le haría daño.
La había conocido desde hacía muchísimo tiempo, cuando apenas era una ca