Cuando Kian le había dicho que Kieran finalmente había aceptado unificar su manada con la suya, Dana no pudo estar más feliz.
De sus hijos, con el que menos había compartido, era con Kieran. Desde que lo habían salvado, Dana había querido mantenerlos protegidos de todo, era grande cuando lo encontró, no un cachorro al que pudiera mimar, al menos físicamente, y sin embargo, no dejaba de ser su hijo.
Dana lo quería cerca, pero Kieran se abrió camino creando el mismo su manada después de encontrar