Su boca se deslizó a lo largo de su garganta y Aisha no pudo evitar jadear receptiva.
Sin embargo, podía escuchar el sonido de los pasos de la gente yendo y viniendo.
Aquel día era muy importante para la manada, y todos estaban asegurándose de que fuera perfecto.
Y ahí estaba ella, seduciendo a quien sería su Alfa.
Sus manos se dirigieron a sus hombros anchos buscando alejarlo, alzó la cabeza conectando sus ojos con los suyos, donde pudo ver la pasión ardiente, que logró estremecerla.
—Kier