—Háblame, ¿Qué estás pensando?
Aisha vaciló sin saber si debía contarle o no pero finalmente suspiró y abrió su boca para contarle sus inseguridades observando su pecho porque no quería mirarlo a la cara.
Estaba demasiado avergonzada.
—A veces me pregunto si lo nuestro es posible.
Kieran enseguida se tensó ante su repentina confesión tímida. Su mano grande cubrió la barbilla de ella haciendo que Aisha alzara la cabeza y lo mirara a los ojos.
—No sé quién te metió algo en la cabeza pero no m