Los dedos de Devanie trazaron los labios carnosos de Amarok sintiendo su mirada intensa en ella.
Todo lo que tenía que hacer era decirle lo que estaba pensando.
Su familia siempre sería importante pero él también lo era.
Siempre lo había sido incluso aunque ella misma no quisiera admitirlo y él no lo supiera.
Había dejado a los suyos por años.
Quizás había sido una cobarde y debería haber admitido que era a él su compañero y que no quería que sus padres se metieran en su relación. Sin embargo,