Mundo de ficçãoIniciar sessãoSTELLA
El dolor me devuelve a la conciencia: agudo, ardiente, implacable.
Mis ojos se abren de golpe ante la tenue luz que se filtra a través de las paredes, que parecen latir con su propia luminiscencia. Me duele todo. Me palpita el hombro donde me clavaron el dardo, pero eso no es nada comparado con la agonía que envuelve mis muñecas y tobillos.
Cadenas de plata. Puedo oler el metal, sentirlo quemándome la piel al contacto. Pero también hay algo más: un ardor diferente, más frío y más insidioso. Esposas de hierro sobre la plata, presionando contra las partes de mí que son Fae.
Un grito escapa de mi garganta antes de que pueda detenerlo.
—Ah, estás despierta.







