Mundo ficciónIniciar sesiónSTELLA
El dolor me devuelve a la conciencia: agudo, ardiente, implacable.
Mis ojos se abren de golpe ante la tenue luz que se filtra a través de las paredes, que parecen latir con su propia luminiscencia. Me duele todo. Me palpita el hombro donde me clavaron el dardo, pero eso no es nada comparado con la agonía que envuelve mis muñecas y tobillos.







