Después de lo que pasó entre ellos en el museo, Alexia tuvo que arreglárselas para esconder no solo la daga sino también la prueba de que Nicholas conocía muy bien a su madre para su dolor.
Estar entre los brazos del supuesto asesino de su madre en definitiva no era fácil, más aún si el presunto era el hombre del que estaba profundamente enamorada. Sus acciones casi estaban definidas por sus sentimientos. Cada momento que estaba más cerca de Nicholas lo quería mucho más, además estaba el he