Alexia sostenía la daga entre sus dedos temblorosa, diferentes preguntas venían a su cabeza mientras que su corazón se encogía de dolor.
Aquellas voz en su cabeza luchaban para enloquecerla.
Ella apretó la mandíbula intentado apasiguarlas de alguna manera. Sus ojos se cerraron manteniendo el arma fría inmóvil contra su cuerpo aferrándose a esta como si fuera parte de su cuerpo.
—Necesito calmarme —susurró para sí misma.
Aunque estaba desesperada.
No soltó la daga pero la escondió entr