Un lamento débil pero lleno de vida hizo que el corazón de Nicholas diera un vuelco dejándolo sin aliento en ese instante e inconscientemente apretó aún más a Alexia entre sus brazos.
Sobre la cama temblaba un bultito pequeño moviendo sus brazos y piernas, el aroma de la sangre de Alexia era lo que lo había impulsado a correr con más fuerza para llegar allí y en ese momento entendió lo que había pasado.
No entendía cómo era posible, tan pronto. Pero ni siquiera lo dudó, era pequeña cachor