Mi Beta se levantó del suelo como si nada de repente sorprendiendo a los demás estúpidos.
*
Veinte minutos después los bastardos estaban llorando como niñas mientras que los torturábamos para que hablaran.
—Volveré a preguntar una vez más y si no quieren perder la mano será mejor que hablen, ¿Quién los envió? —pregunté con ira contenida moviendo el cuchillo de plata de un lado a otro.
Estoy apretando los dientes mientras que mantengo una expresión impasible pero lo cierto es que estoy d