XXIII. Estoy enamorado de otra mujer
Oliver iba sentado en el auto, con la cabeza prácticamente soltando humo, su pacífica vida se había convertido en una telenovela dramática, de la noche a la mañana.
Cuando se dispuso a hablar con Valerie sobre ellos, entró la llamada del padre de Elizabeth diciendo que ella se había cortado las venas, que estaban desesperados y que, por favor, los visitara urgente en el hospital.
Justo ya estaba llegando al sitio y en el camino se había cansado de llamar a Valerie, pero su teléfono le daba apa