I. Te quiero como mi socia
Evan caminó hasta el establo y se quedó sorprendido al encontrarse a Morag en brasier, sin blusa y mostrando la mitad de sus blancos senos, justo frente a sus ojos.
Por alguna razón se puso bien nervioso, como si fuera un colegial, que nunca hubiese visto los senos de una mujer y ni siquiera era una vista completa.
Tosió un poco para llamar su atención y se giró como si no hubiese visto nada.
Morag estaba muy cabreada, de dónde había salido esa loca, ni siquiera le dio tiempo a defenderse, ante