III. Tu abrazo me reconforta
Evan se lanzó rápido a la cama y comenzó a abrazar y consolar, a la desesperada mujer entre sus brazos, que se aferraba a él y lloraba en su pecho como si su vida se fuera a acabar en cualquier momento.
- Tranquila Sra. MacLeod, cálmese, no está sola. Mo… Morag, cálmate, estás a salvo, estás a salvo - comenzó a hablarle informal ante la situación desesperada, pensando que así llegaría más fácil a ella.
La abrazó con más fuerza, casi fundiéndola en su pecho, ahogando sus gritos de dolor y acaric