POV: Alma
Leo el correo tres veces antes de levantarme de la silla.
“Esta vez no voy a hablarte como Director, sino como Frederic.”
El estómago se me aprieta.
El resto de la mañana trabajo en automático. Los números de Sonata se ordenan; mi respiración, no. El calor va y viene, más leve que la noche del bus, pero constante. Mila solo comenta que tengo “cara de globo a punto de reventar”. No sabe lo cerca que está.
Cuando se acerca la hora, cierro todo, guardo el pendrive, reviso la credencial. Me aliso la blusa como si sirviera de armadura.
El ascensor al cuarenta huele a desinfectante y perfume caro. Voy sola. Sin gente respiro mejor. Sin gente también pienso más.
“Registro. Clan. Nombre.”
La recepcionista solo dice:
—El señor Frederic la está esperando.
Toco la puerta.
—Pasa —responde su voz.
Entro.
Alex está junto al ventanal, sin chaqueta, mangas dobladas. La camisa le marca los antebrazos. Una parte de mí se odia por fijarse en eso justo hoy.
—Siéntate —dice.
En vez de quedarse de