Temblores. 3

Sin decir nada, caminó hacia una gaveta vieja, la abrió con calma y rebuscó entre sobres doblados y papeles guardados con cuidado, cuando regresó, deslizó algo por la mesa hasta dejarlo frente a Aileen, la joven lo miró, frunció el ceño y preguntó, confundida.

— ¿Dinero? ¿Por qué me das dinero, abuela?

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