Rencor de bruja. 1
El martes transcurrió con una normalidad curiosamente encantadora. Aileen llegó al instituto acompañada, como siempre, de su fiel cuervo de corbatín, que se posó en su pupitre apenas ella se sentó. Ya todos se habían acostumbrado a su presencia: era parte de la clase, parte de ellos.
Leo, a su lado, le lanzaba papelitos doblados con mensajes absurdos que ella terminaba guardando en el bolsillo, aunque fingiera molestarse, cada vez que la profesora se giraba hacia el pizarrón, él se inclinaba so