Frodo. 4
El cuervo, por su parte, volvió a graznar como si diera su aprobación y Frodo, dentro del terrario, dio un saltito, directo contra el cristal que daba hacia Aileen, ella ni se inmutó.
— Mire cómo me guiña el ojo, lo está pidiendo a gritos. — dijo sin emoción, mientras la profesora se llevaba a su "principito" de vuelta, murmurando algo sobre niñas ingratas y cuervos con mal carácter.
La profesora de biología dejó cuidadosamente el terrario sobre su escritorio y se dirigió hacia las mesas de atr