Mundo ficciónIniciar sesiónAileen murmuró una maldición mientras se agachaba a quitar el candado de la bicicleta, el aire se le escapaba por la nariz con fuerza, los dientes apretados, había sido él. Otra vez él, no necesitaba pruebas, lo sabía, Masón y su grupo eran como un virus constante en su vida, cerró los ojos y apretó la mandíbula.
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