Enfrentamientos. 4
Leo no podía apartar la vista del monito de trapo, la forma en que Isabella se había golpeado por obra de Aileen le había dejado claro que aquello era real, más allá de cualquier truco o broma de instituto, pero dentro de él, un pensamiento lo atravesó como un rayo.
— Oye, bruja... — murmuró inclinándose hacia ella, con esa media sonrisa traviesa que usaba para ocultar la seriedad de sus dudas — ¿Y si un día te da por embrujarme a mí? — Aileen arqueó una ceja, divertida.
— ¿Y por qué haría algo