Caída. 2
Aileen lo miró con un atisbo de miedo, pero él solo le tendió una garra suavemente, la invitó a acercarse y, con un gruñido bajo, la atrajo hacia él. Se sentó en el suelo, cruzando sus piernas enormes y colocando a Aileen entre ellas, de frente, tan cerca que podía sentir el latido acelerado del corazón de ella vibrar contra su pecho, su respiración era profunda, contenida, mientras su hocico rozaba apenas su cabello.
— Confía en mí. — murmuró con una voz grave, ronca por la transformación.
Nyt