Aclaraciones. 4
Al llegar a la casa del pequeñín, Aileen se detuvo frente a la ventana y movió su mano con delicadeza, los arbustos del jardín comenzaron a retorcerse y a alargarse, transformándose en una escalera viva que llegaba hasta el alféizar. Subió con cuidado, asegurándose de no hacer ruido, y se coló por la ventana con la agilidad de siempre.
El vampiro la siguió con gracia felina, deslizándose por la ventana sin problema, pero cuando Leo intentó hacer lo mismo, se quedó atascado; su tamaño no le perm