Al llegar a Bahamas los enamorados pasearon tomados de la mano, cenaron cerca de la playa, vieron el atardecer y se besaron a la luz de la luna caminando con la brisa del mar, esto era lo que no habían hecho, estos días eran como dos enamorados en sus primeros meses, hicieron tantas cosas juntos como adolecentes de paseo, lo que la circunstancias le arrebato
—¿Eres feliz Angeles?
—Soy feliz Columbus, ahora soy muy feliz, de una o de otra manera el destino esta devolviéndome lo que me quito, te