La música pulsante del club aún vibraba en sus oídos mientras Lilia salía a la parte trasera del edificio, sus tacones resonando contra el concreto húmedo. El aire nocturno estaba cargado de tabaco y peligro, pero nada la hizo detenerse. Ahí estaba Sofía.
Su hermana estaba de espaldas, apoyada contra la pared de ladrillo, hablando con un hombre de traje oscuro, con Alexei. Lilia sintió que la sangre se le helaba. Su hermana había luchado por salir de ese infierno y ahora se paseaba con el hombre