Las tres siguientes no fueron mucho mejores. Todas encajaban en el perfil físico que él exigía —no había duda de que la agencia sabía lo que quería—, pero ninguna poseía lo que yo buscaría en una niñera que tuviera que cuidar de mi futuro sobrino o sobrina, criterio que yo había establecido para el proceso de selección. Una tenía un máster de Columbia en desarrollo infantil, pero su mirada se apagó cuando le describí los detalles que diferenciaban ese trabajo de los que había desempeñado hasta