El siguiente lunes, estaba yo en mi horario de almuerzo, había pedido en un sitio de comida rápida una hamburguesa con queso, tomate, jamón, lechuga...y mayonesa. Estaba disfrutando del jugoso sabor de todo, bajandolo con una malteadas y sentada a la mesa, cuando casi se me paraliza aquello al ver a Markus Preston sentarse con lentitud y ceremonia, justo frente a ti.
Se mantuvo callado, contemplándome con sus azules ojos, y lo más extraño es que por primera vez desde que lo conocía su expresió