El reloj de la clínica marcaba las 13:15 horas. Después de dos meses de que Carlos y Marta habían tomado las riendas de Los Laureles, la gestión había mejorado notablemente.
La supervisión de Helena había sido clave para mantener el rumbo, y el esfuerzo conjunto había dado frutos: la empresa comenzaba a estabilizarse y a mostrar señales de crecimiento.
Laura, por su parte, había logrado, aunque con mucho sacrificio, encontrar momentos para sí misma y para cuidar a Alex en la clínica en ese mom