El reloj de la pared marcaba las 10:30 de la mañana. La luz tenue del sol entraba a través de las persianas, iluminando la pequeña sala de reuniones de la clínica. Laura se encontraba sentada al extremo de la mesa, con la vista fija en el papel que tenía frente a ella. La expresión en su rostro era una mezcla de fatiga, incertidumbre y determinación.
A su lado estaban Marta, Carlos y Helena, la responsable de Recursos Humanos. Todos sabían que lo que estaban a punto de decidir era un paso impor