Los días se deslizaron con una monotonía agotadora para Laura. La rutina de la clínica, los silencios elocuentes en la habitación de Alex y la constante lucha por mantener viva la esperanza se habían convertido en su única realidad.
Aunque el equipo de Los Laureles, bajo la dirección de Carlos y Marta, seguía mostrando una mejora notable, y la supervisión de Helena brindaba cierta estabilidad, la mente de Laura estaba anclada en el delicado hilo que sostenía la vida de Alex.
Las palabras del mé