“Él se llama Alex y es mi pareja déjenme estar con él”. Dice desesperadamente Laura
“como le estamos diciendo señorita déjenos trabajar”
El equipo de Los Laureles, que había seguido a Laura, también estaba en la calle, algunos con las manos sobre la boca, otros con lágrimas en los ojos. Marta y Carlos llegaron minutos después, sus rostros pálidos y sus cuerpos temblorosos. La celebración de Los Laureles había sido bruscamente interrumpida por una tragedia.
Los paramédicos trabajaban sin descans