Alex la miró con una sonrisa tranquila y, sin decir una palabra, levantó su mano en un gesto de acuerdo. La luz de su teléfono brilló un poco más fuerte, iluminando sus rostros en ese momento de reflexión compartida. La lluvia seguía cayendo, pero en esa habitación, la calma volvía a instaurarse, recordándoles que incluso en las situaciones más inesperadas, siempre hay espacio para la introspección y la conexión humana.
El silencio persistió por unos instantes más, solo acompañado por el golpet