Sofía intervino con preocupación.— “Laura, hermana debes pensar bien los próximos pasos. Esto no es un juego.”
Laura asintió.— “Lo sé. Pero tengo que seguir adelante.”
En ese instante, el teléfono de la casa sonó, rompiendo la tensión en la habitación. Todos se miraron en silencio, y Laura sintió el impulso de no contestar. Pero sabía que debía hacerlo.
Se acercó lentamente y tomó el auricular.— “¿Hola?” —dijo con voz controlada.
El silencio en el otro extremo se prolongó por unos segundos hast