Los días siguientes al triunfo del equipo fueron agridulces para Laura. Aunque la campaña había sido un éxito y la marca había logrado diferenciarse en un mercado hostil, en su vida personal una tormenta se gestaba. La presión del trabajo se sumaba a una preocupación que la mantenía despierta por las noches.
Una mañana, mientras revisaba correos en su oficina, el teléfono sonó. Era un número desconocido.
Al contestar, una voz grave y preocupada le informó que su hermana Sofía había tenido un ac