Al día siguiente, el ambiente en la oficina era diferente. Laura llegó con una mezcla de nerviosismo y emoción. La tensión del encuentro de la noche anterior aún sentía su eco vibrante en su piel. Al cruzar la entrada, respiró profundamente, tratando de ahogar los recuerdos que la invadían.
“Buenos días, Laura”, la saludó Sofía al verla entrar. “¿Lista para otro día en el paraíso corporativo?”
“Claro, como siempre”, respondió Laura con una sonrisa forzada. Aunque su mente se distraía con pensam