A pesar de que Eros no la envolvía con sus brazos, él recostó su mejilla sobre la cabeza de Alyssa. Era agradable sentir el calor que ella irradiaba justo en su pecho, por más mal que estuviese que él disfrutara del toque de la futura esposa de otro. Alyssa cerró sus ojos, sintiendo como su corazón se amoldaba poco a poco al latir de Eros. Quería sonreír por aquel momento, porque sabía que no era un sueño. Pero, la imagen de un Eros adolescente siendo torturado por Emma era desgarrador para Aly