Apenas estuvo fuera del alcance, Alyssa se giró también y salió por la puerta abierta donde Eros seguía de pie. Ella ni siquiera arrugó el ceño ante la luz del sol que le pegó directamente a la cara, sino que saltó las escalinatas de la entrada y llegó hasta la parte del jardín donde Elián la esperaba con resignación.
Elián metió sus manos en el bolsillo de su pantalón, simplemente creyendo que recibiría un par de gritos de Alyssa. Pero cuando recibió un fuerte golpe en su mejilla, Elián perdió