Cuando Alyssa volvió a abrir los ojos, ella sentía su corazón muy extraño aún. Sin embargo, fue tolerable el dolor y logró incorporarse hasta sentarse. Las paredes blancas de la clínica de Marlon le devolvieron el saludo, junto a unos ojos avellana que la miraban con preocupación.
Artem.
Pero Alyssa no fue capaz de sentir alegría o emoción por verlo allí después de tantos meses. No. Solo logró sentir el vacío de su hija calar más dentro de ella.
Alyssa gimió del dolor, llevándose la mano al vie