Livia, quien hasta ese momento se mantuvo al margen de la situación, carraspeó y levantó brevemente su mirada. Su rostro estaba apagado y gris, sus ojeras se acentuaban fuertes y, aunque sus labios no mostraban disgustos, por su mirada fría, parecía tener ganas de asesinar a alguien en la sala.
—En nombre de la mafia Russo, reconozco que Alyssa no pertenece a nuestra familia —aunque sus palabras eran hirientes, Alyssa no pudo, sino, suspirar con agradecimiento—. Ella se casó con Eros Caruso y,