La noche había caído cuando el primer Russo murió. Alyssa respiraba agitada, aunque en su rostro se alzaba una falsa máscara de tranquilidad, un recordatorio claro para Eros de que, aunque Alyssa llevaba años siendo una asesina a sueldo, la crueldad no era lo suyo. No estaba en su naturaleza la venganza fría, las muertes violentas o la indecisión de escoger una misión por encima de la sangre familiar.
Aquello eran cosas superadas para Eros. De hecho, eran situaciones que superó en menos tiempo