Apenas el auto arrancó, Eros soltó el aliento que no sabía que tenía contenido y se giró sobre sus talones. Él no quería estar lejos de Alyssa; de hecho, odió por completo el sentimiento de intranquilidad y dolor que se instaló encima de su pecho al sentirse lejos de ella. Ellos no se habían separado desde el momento en que se habían casado, y habían sido los mejores meses que Eros jamás había experimentado.
Pero él entendía mejor que nadie el deber sobre el querer: Alyssa debía estar junto a s